CORREDOR CENTRAL IBÉRICO - EX-A1 -
140.000 empresas. 80.000 millones de euros de PIB estimado.
Un corredor de oportunidades.
Una red empresarial que conecta empresas, profesionales y oportunidades entre Leiria, Castelo Branco, Moraleja y Madrid.
Una red empresarial que conecta empresas, profesionales y oportunidades entre Leiria, Castelo Branco, Moraleja y Madrid.
De Leiria a Madrid, pasando por Figueira da Foz, Castelo Branco y Moraleja, el Corredor Central Ibérico puede transformar territorios aislados en una red empresarial transfronteriza.
Imaginemos una red que reúna cerca de 140.000 empresas y represente un universo económico territorial del orden de 80.000 millones de euros anuales, antes de incluir la región de Madrid.
No hablamos de una sola ciudad, de un distrito ni de un parque industrial. Hablamos de una oportunidad de cooperación económica entre territorios portugueses y españoles que, pese a su proximidad, siguen promocionándose y buscando oportunidades, en muchos casos, de forma aislada.
El denominador común es el Corredor Central Ibérico (CCIberico): una red estructurada en torno al IC8, al IC31 y a la EX-A1, que conecta la región industrial de Leiria con el Atlántico, el interior de Portugal, Extremadura y, mediante la continuidad de la red viaria, Madrid.
La cuestión no es solo por dónde pasan las carreteras. Se trata de saber qué ocurre cuando miles de empresas empiezan a considerar esta geografía como un espacio económico común.
Leiria, Marinha Grande y Pombal constituyen un importante polo empresarial e industrial, con actividades como la fabricación de moldes, los plásticos, el vidrio y la industria transformadora. Figueira da Foz añade la conexión portuaria con el Atlántico. Ansião, Avelar, Sertã, Proença-a-Nova y otros municipios del eje pueden beneficiarse de mejores conexiones y de una mayor circulación económica.
Más al este, Castelo Branco, Fundão y Covilhã aportan actividad industrial, servicios y capacidad empresarial. Idanha-a-Nova y Monfortinho conectan esta geografía con la frontera. En el lado español, Moraleja, Coria y Plasencia forman parte del espacio económico extremeño que podría beneficiarse de una conexión reforzada con Portugal y de la continuidad hacia Madrid.
El IC8, el IC31 y la EX-A1 son las piezas físicas de esta conexión. El puerto de Figueira da Foz, el proyecto de puerto seco en Castelo Branco y las iniciativas de apoyo empresarial pueden añadir una dimensión logística y comercial.
Cada territorio tiene sus propios recursos. Juntos, pueden ofrecer al mercado una propuesta económica más amplia.
Las estimaciones apuntan a un universo territorial próximo a las 140.000 empresas portuguesas y españolas. Esto no significa que todas vayan a hacer negocios entre sí. Significa que existe una base potencial suficientemente amplia para justificar una estrategia conjunta de conexión empresarial.
Una empresa aislada busca clientes, proveedores y socios dentro del alcance de sus propios contactos.
Una red organizada puede ampliar ese alcance, acercando industrias, transportistas, operadores logísticos, distribuidores, productores e inversores de ambos lados de la frontera. También puede resultar más atractiva para potenciales inversores y socios comerciales del exterior interesados en invertir en Portugal.
Para una empresa de Leiria, esto puede significar identificar un socio logístico en Castelo Branco o un distribuidor en Extremadura. Para una empresa española, puede representar una puerta de entrada a proveedores portugueses y al Atlántico. Para un operador de transporte, puede abrir oportunidades para desarrollar nuevas rutas y captar clientes. Para todos, puede suponer la posibilidad de ganar peso y visibilidad más allá de sus fronteras.
El valor de la red estará en su capacidad para transformar la proximidad geográfica en relaciones comerciales efectivas.
La estimación territorial utilizada apunta a una base económica combinada de aproximadamente 80.000 millones de euros anuales, sumando las áreas regionales portuguesas consideradas y Extremadura, sin incluir Madrid.
Esta cifra representa el PIB generado en esos territorios, no la facturación de las empresas adheridas ni la riqueza producida por el propio corredor. El ámbito estadístico utilizado es más amplio que el conjunto exacto de municipios directamente conectados, por lo que la cifra debe entenderse como una indicación de la escala económica potencial.
Aun así, la dimensión es relevante: el Corredor Central Ibérico debe promoverse no como una iniciativa local, sino como una plataforma de cooperación entre territorios con una base económica de decenas de miles de millones de euros.
Y la región de Madrid, uno de los grandes mercados de consumo, distribución y decisión empresarial de la península, constituye una extensión estratégica de esta conexión.
La competitividad también se mide en euros.
Según el estudio de base, una operación que permita reducir 45 kilómetros por trayecto y evitar determinados costes de peaje podría representar un ahorro estimado de 150,76 euros por viaje de ida y vuelta. Aplicado al supuesto de una flota de 50 camiones, con dos viajes de ida y vuelta por semana durante 48 semanas, el cálculo apunta a un ahorro potencial anual de 723.648 euros.
Se trata de estimaciones que dependen de la ruta y de las condiciones de cada operación, pero ilustran por qué transportistas, exportadores e industrias deberían evaluar seriamente esta alternativa.
El puerto de Figueira da Foz puede reforzar la conexión con el Atlántico. Un puerto seco operativo en Castelo Branco podría crear capacidades logísticas adicionales. La conexión española podría ampliar el acceso a los mercados. Y una red empresarial podría acercar la oferta a quienes buscan proveedores, servicios y socios.
La oportunidad no consiste en garantizar ahorros para todos. Consiste en descubrir dónde la red puede reducir costes, abrir mercados y generar nuevos negocios.
Para los ayuntamientos, las asociaciones empresariales y las entidades de desarrollo económico, el Corredor Central Ibérico ofrece una oportunidad para presentar sus territorios a una escala más amplia.
En lugar de competir de forma aislada por la atención de los inversores, pueden cooperar en una propuesta que reúna accesibilidad, industria, logística, empresas y mercados transfronterizos.
La Alianza Territorial Europea puede ayudar a organizar esta cooperación, movilizar a instituciones portuguesas y españolas y transformar la reivindicación de infraestructuras en una agenda económica concreta.
Esto exige algo más que declaraciones: identificar empresas interesadas, mapear necesidades, establecer alianzas, preparar las condiciones para la inversión y desarrollar una plataforma común de promoción empresarial.
Los territorios que se preparen podrán participar en la definición de las oportunidades. Los que esperen a que terminen las obras corren el riesgo de llegar tarde al debate sobre quién invierte, dónde se instala y qué servicios serán necesarios.
La oportunidad consiste en transformar tres redes empresariales —IC8, IC31 y EX-A1— en una plataforma económica común: la Red Empresarial del Corredor Central Ibérico.
El objetivo es acercar empresas, identificar clientes y proveedores, facilitar alianzas transfronterizas y aumentar la capacidad de los territorios para atraer inversiones. De Leiria a Castelo Branco, de Moraleja hacia Madrid, cada empresa puede beneficiarse no solo de su ubicación, sino también de las relaciones que consiga establecer a través de la red.
Cerca de 140.000 empresas. Un universo económico territorial estimado en 80.000 millones de euros anuales. Dos países. Tres redes. Una ambición común.
La dimensión está identificada. El reto ahora es movilizar a empresas e instituciones para transformar ese potencial en negocios, inversiones y competitividad.
La pregunta es sencilla: ¿vamos a seguir buscando oportunidades de forma aislada o vamos a construir una red capaz de acercarlas?
Las carreteras conectan territorios. La Red Empresarial del Corredor Central Ibérico conecta a quienes hacen funcionar la economía.
NOTA
Cerca de 140.000 empresas y un universo económico territorial próximo a los 80.000 millones de euros anuales. Esta es la dimensión indicativa del área ampliada de influencia económica que conecta los territorios portugueses del eje central con Extremadura, sin incluir Madrid. El Corredor Central Ibérico pretende dotar a esta base económica de una dimensión que hoy no tiene de forma organizada: una red empresarial transfronteriza que acerque mercados, proveedores, clientes, operadores logísticos e inversores. Estas cifras no representan empresas ya adheridas ni riqueza generada por el corredor. Representan la escala del territorio económico a partir de la cual el Corredor Central Ibérico puede construir su red.